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Entre la ‘ceguera al banner’
y los avisos de texto, la ubicación y el tamaño
importan
Por Kinsey
Wilson
VP and Editor in Chief, USAToday.com
Traducido por Guillermo Franco
Los
editores se apoyan en una mezcla imperfecta de juicio noticioso,
convenciones de estilo, métrica de audiencias, estudios
de usabilidad y retroalimentación ocasional del lector
para producir un diseño de sitio Web inteligente.
Pero en el lado de los negocios, los editores tienen una
forma mucho más directa de medir la efectividad de
la ubicación de los avisos en sus sitios: los ingresos.
Mejores tratamientos normalmente generan más dinero.
Así, los editores –particularmente aquellos cuyos
sitios Web se apoyan en publicidad desplegada (‘display
advertising’) para el grueso de sus ingresos- se han
sintonizado enormemente con los matices de posiciones y diseños
de publicidad.
El Eyetrack III cuantifica por primera vez qué tan
rápido e intensamente los lectores ven un aviso -información
valiosa en un negocio orientado por el desempeño-.
Pero los hallazgos parecerían probablemente reforzar
lo que los anunciantes ya han aprendido a través de
la dura experiencia y a través de datos que ya tienen
a su disposición.
Armados con encuestas y estadísticas que los ayudan
a medir el desempeño de corto y largo plazo de sus
compras de avisos en Internet, muchos anunciantes ya han aprendido
cómo optimizar la ubicación, apariencia y posicionamiento
del producto de su creatividad -ya sea un simple enlace de
texto en el fondo de la página o un video de movimiento
completo-.
Michael Zimbalist, director ejecutivo de la Online
Publishers Association (OPA), un gremio que representa
a muchos de los grandes nombres de sitios Web noticiosos,
dice que el valor real del estudio, por lo menos para los
anunciantes, puede estar más en los detalles que en
las generalidades: el hallazgo, por ejemplo, de que las pequeñas
rupturas visuales, incluso espacios en blanco, pueden servir
como barreras involuntarias
para ver los avisos.
Pero al final, Zimbalist dijo que “el nivel de involucramiento
que la gente tiene con los avisos depende de cuán relevante
son y cuán creativo es el trabajo”.
El empuje para mejorar el desempeño de la publicidad
de Internet ha estado desde que la burbuja tecnológica
estalló.
¿Recuerda la ‘ceguera al banner’ (‘banner
blindness’)? Cuando se acabó el dinero de los
capitalistas de riesgo y los negociantes comenzaron a exigir
retornos reales a sus compras de avisos en Internet, un coro
de quejas se elevó sobre los ubicuos avisos rectangulares
que la mayoría de sitios Web noticiosos colocaban en
la parte superior e inferior de sus páginas.
Pequeños en tamaño (468 x 60 pixels) y alejados
del resto del contenido, eran fácilmente ignorados
por los lectores. En lo que había llegado a ser repentinamente
un mercado de compradores, los anunciantes comenzaron a presionar
por unidades más grandes y atrevidas.
CNet, un sitio de tecnología
dependiente de los ingresos online para su supervivencia,
fue uno de los pioneros del uso de las así llamadas
‘unidades poster’ (‘poster units’),
ubicándolas cuadradas en la mitad de las páginas
noticiosas. Los lectores no podían evitar verlas.
Mientras otros sitios comenzaron a seguir el juego, la Interactive
Advertising Bureau (IAB), un grupo de comercio de la industria,
ideó lo que llamó el ‘paquete universal’
(‘universal
ad package’): un surtido de unidades de los avisos
más dominantes. Además de los ‘poster’,
el
paquete incluía un banner vertical y un nuevo banner
horizontal de tamaño mayor, renombrado ‘leader
board’ (728 x 90 pixeles), en la parte superior de la
página.
En la mayoría de sitios, los ‘posters’
están situados en la mitad del contenido -donde
el Eyetrack encontró que atraen la atención
de los lectores- mientras los banners y los ‘leader
board’ están generalmente relegados a los márgenes,
donde los hallazgos sugieren que son más fácilmente
ignorados.
El mercado ya ha tomado estas diferencias en cuenta. The New
York Times, por ejemplo, cobra
$20 CPM (costo por mil impresiones de aviso) para los banner
de viejo estilo, 30 CPM por banner verticales y ‘leader
board’, y 40 por sus unidades ‘poster’.
La última tarifa más elevada también
cubre el aviso de media página (‘half-page
ad’, vertical de 336 x 850 pixeles), del cual fue
pionero The New York Times en abril del 2003 e imitado por
otros sitios –consistente con los hallazgos del Eyetrack
según los cuales el tamaño
y la proximidad al contenido editorial produce mejor desempeño-.
Los hallazgos del estudio también se alinean con otras
tendencias de la industria. El Eyetrack encontró que
los avisos sobrepuestos en la página –los ‘mouseovers’
(avisos que cuando el usuario coloca el mouse sobre ellos
se expanden temporalmente cubriendo el contenido editorial,
revelando un aviso más grande) y ‘pop-ups’
(ventanas emergentes) fueron los dos ejemplos evaluados en
el estudio– se desempeñan mejor que los banners
tradicionales, algo que los anunciantes se dieron cuenta temprano
en el juego.
El Eyetrack encontró que los avisos de texto simple
tenían la visibilidad más alta de todos los
avisos en todas las páginas de inicio que evaluó.
Sitios como USAToday.com
y CBS MarketWatch
inicialmente satisficieron la demanda por estos avisos más
invasivos con una clase de solución
a la medida. Pero mientras la demanda crecía, negocios
enteros comenzaron a fructificar -Unicast y Eyeblaster son
ejemplos. "Podrían entregar soluciones listas
de avisos sobresalientes (‘out-of-the-box
solutions’) y con buena relación costo beneficio
en cualquier sitio, sin necesidad de ingeniería personalizada".
Como el estudio de Eyetrack sugiere, estos avisos atraen la
atención pero no retienen al lector por mucho tiempo.
“Yo pensaba que los avisos que eran superficialmente
vistosos conseguían más atención pero
involucraban menos. Tener algo que sobresalga no es lo que
se quiere hacer en la Red. Lo que parecía estar desempeñándose
bien fueron los avisos que tenían una consistencia
con el estilo y flujo de la página”, dijo Dave
Morgan, CEO de Tacoda Systems, que produce software que ayuda
a los sitios Web a administrar publicidad online.
Esa es una de las razones por las cuales muchos grandes sitios
Web de noticias han impuesto topes de frecuencia y otras
limitaciones a los avisos invasivos que oscurecen el contenido
o interrumpen momentáneamente la experiencia del lector.
En el otro extremo de los avisos publicitarios, el Eyetrack
encontró que los simples
avisos de texto tenían la más alta visibilidad
de todos los avisos en todas las páginas de inicio
evaluadas.
De nuevo, no sorprende a la comunidad publicitaria. El llamado
enlace patrocinado o publicidad pagada asociada a las búsquedas
–los avisos de solo texto se direccionan para corresponder
al tema de la página- ha emergido como una categoría
publicitaria significativa, sobrepasando a los clasificados
online con 1.300 millones de dólares en ingresos en
el 2003, de acuerdo con Jupiter Research.
En parte, esto puede ser porque los enlaces de texto asemejan
más estrechamente –y pueden ser incluso confundidos-
con el contenido editorial. Pero también es porque
estos avisos están dirigidos a corresponder con los
intereses y propósitos de los lectores: una historia
sobre la oferta pública inicial de Google, por ejemplo,
probablemente contendrá enlaces a compañías
que vendan análisis de próximas salidas a bolsa.
Dada esa precisión del direccionamiento, “muchos
de nosotros hemos sabido por largo tiempo que los avisos de
texto tienen una respuesta más alta que los avisos
gráficos”, dice Steve Yelvington, quien es responsable
por la estrategia de desarrollo de audiencia para Morris Digital
Works, la división de Internet de Morris Communications.
(Aclaración: Steve Yelvington y Morris Digital Works
suministraron soporte técnico para la investigación
del Eyetrack III).
“Este es el primer estudio que he visto que examina
lo que pasa entre aquellos que no hacen clic”, dijo
Yelvington, un hallazgo que, él espera, “reforzará
el argumento de que la publicidad legible, simple, es un poderoso
modelo que deberíamos abrazar, en lugar de ser atraídos
por malas ideas como las ‘pop ups’ (ventanas emergentes),
‘pop unders’ (avisos que se disparan automáticamente
en una nueva ventana del navegador que carga bajo la que está
en uso), y banners que hablan”.
Morgan hace eco de ese sentimiento y sugiere que los anunciantes
podrían hacerlo bien dando mayor visibilidad a los
simples avisos de texto, que usualmente son consignados en
las más bajas regiones
de las páginas. “Lo que vemos es que mientras
la Web evoluciona, las frases bien escritas son más
importantes que un GIF animado”, dijo Morgan.
Quizá. Pero, por ahora, los editores ven a los avisos
de texto y a los banners como dos diferentes modelos de publicidad.
El último, discreto, direccionado, orientado a la acción,
es el equivalente al correo directo. Y las tarifas cobradas
son directamente proporcionales a la tasa de respuesta (medida
en ‘click-throughs’: acción de seguir un
hipervínculo dentro de un aviso o contenido editorial
hacia otro sitio o página web).
La publicidad de banners y posters, en el mejor de los casos,
intentan engendrar una amplia base de conocimiento de marca,
y las tarifas cobradas por aquellos avisos reflejan cada vez
menos la métrica de los 'click-through' (que tiende
a ser baja), sino el ascenso general del producto.
Con la ayuda de grupos como IAB y OPA, los sitios noticiosos
han buscado demostrar que la publicidad online puede ser una
parte poderosa y costo /efectiva de la mezcla
total de medios y actualmente mejora la efectividad de
los avisos de TV -no solo conducen al mercadeo de respuesta
directa-.
La habilidad para generar esa clase de arrastre solo mejora
mientras los editores refinen la suya para direccionar a segmentos
demográficos y comportamentales específicos
de su audiencia, algo que los sitios más grandes ya
están haciendo.
Finalmente, ¿qué
hay sobre los hallazgos del Eyetrack según los cuales
la gente evita mirar directamente avisos en la mayoría
de las páginas de inicio noticiosas, agregado a
lo que según los resultados se conoce como el ‘efecto
de invisibilidad’ de la publicidad por Internet?
Zimbalist desdeña este hallazgo y argumenta que la
publicidad en la Web se desempeña mucho mejor de lo
que lo hace en televisión o impreso, donde la gente
puede botar secciones completas del periódico (y sus
avisos pagos) sin verlos.
“Sabemos que los comerciales de televisión son
vistos solo por el 9 por ciento de la audiencia” que
mira un show en el cual los comerciales aparecen, dijo citando
un estudio de Forrester Research. En contraste, en el estudio
de Eyetrack, "la gente observó muy claramente
la oferta en el 'skyscraper' (aviso vertical de 120 x 600
pixeles) de Amex/Marriot. Simplemente, no lo hicieron con
la intensidad con la que escanearon los titulares noticiosos".
Incluso aquí, el mercado puede ya haber dado cuenta
de esos hallazgos. Las ubicaciones en las páginas de
inicio – con base en el volumen, únicamente-
pueden generar mucho flujo de caja. Pero como una regla, las
tarifas cobradas por esos avisos son más bajas que
los mismos avisos que aparecen en una página interior
más estrechamente enfocada.
Después de todo, dice Bowen Dwelle, presidente de AdMonsters,
grupo de comercio para operaciones y tecnología de
publicidad ‘online’, “yo no voy a ir a The
New York Times para ver el último aviso que está
en la página… Puede haber algunos avisos que
llamen mi atención… (pero) yo voy por el contenido,
así que lo miro”.
Kinsey Wilson es Vicepresidente & Editor en Jefe del
USAToday.com y miembro de la National Advisory Board del Poynter
Institute.
Guillermo Franco es editor de eltiempo.com, de la Casa Editorial El Tiempo,
en Colombia.
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